Zapatos de Primavera para no pasar ni frío ni calor. Consejos para ropa y zapatos | Primavera 2017

La primavera comienza hoy en el calendario, pero lo cierto es que esta frase suena más a eslogan publicitario que a realidad. Elegir los zapatos de primavera para no pasar ni frío ni calor parece un desafío inalcanzable. Vestirnos con ropa y zapatos que no se queden escasos por la mañana ni agobiantes a mediodía, no sudar… La primavera, en el clima continental es, fundamentalmente, un reto diario ante el armario.

Estamos en esa época del año en la que lo mismo te cruzas con un esquimal abrigado con bufanda y botas altas de pelo, que con un tipo en bermudas y manga corta. Los cambios de temperatura son frecuentes en estos días de cambio de estación e incluso pueden darse diferencias de temperatura de hasta 20 grados en el mismo día. Sales por la mañana y llegas con la nariz helada a la oficina, pero cuando vas a comer a mediodía te cueces al sol… y sin embargo, si se alarga la jornada y se oculta el sol, toda la ropa que sobraba a la hora de comer es necesaria para protegerse de las frescas noches primaverales. Eso cuando no cae un chaparrón inesperado… Es, efectivamente, época de catarros y faringitis, tanto para los adultos como para los niños.

Vestirse cada mañana es un difícil reto que pasa por comprobar la previsión climática, asomarse a la ventana y echar un vistazo al cielo. E igualmente difícil resulta elegir zapatos para este tiempo cambiante e inestable. De modo que, si para los adultos es complicado, aún lo es más para los niños, que además no tienen el instinto de abrigarse y desabrigarse automáticamente… ellos suelen esperar a estar sudando o tiritando para tomar cartas en el asunto.

La manera más fácil de acertar, tanto para niños como para adultos, es el “sistema cebolla”, que consiste en abrigarse a base de capas de ropa. Es mejor ponerse una camiseta de tirantes, una de manga corta, una chaquetilla fina y un chaleco, que una camiseta de manga corta y un jersey grueso porque, el primer atuendo permite adaptarse a muchas más temperaturas diferentes a lo largo del día con comodidad, mientras que el segundo es más rígido y acabarás pasando o frío o calor.

El problema es que el “sistema cebolla” no es válido para los zapatos de primavera… no podemos ponernos unas sandalias, unas zapatillas de lona y unos mocasines, unos encima de otros. Ni tampoco resulta nada práctico llevarse un calzado de cambio para que no se nos cuezan los pies a mediodía ni se nos queden los dedos congelados por la mañana o por la noche. Así que sólo hay una manera: elegir bien zapatos de primavera y calcetines adecuados para no llegar a casa con los pies dolidos y machacados. Andar con un calzado que da mucho calor es peligroso porque si el pie suda mucho se pueden producir ampollas, eccemas, rozaduras… Pero evidentemente pasar frío no es la solución.

Un calzado adecuado para estos difíciles días de primavera es aquel capaz de protegernos al tiempo que transpira y se ventila convenientemente cuando sea necesario. Para ello, tenemos que respetar una serie de pautas con los zapatos de primavera, si de verdad no queremos pasar ni frío ni calor:

– Debe estar confeccionado con materiales naturales: lona de algodón 100%, cuero, serraje, anteThousand sólo fabrica zapatos en materiales naturales, cosidos a mano y con forro y plantillas transpirables.

– No debe tener forros térmicos como el borreguillo o el pelo natural que aumenten el calor.

– Debe tener una suela de caucho natural y plantilla transpirable, a ser posible con tratamiento antifúngico, porque evitar del todo el sudor es imposible. Nuestros zapatos llevan TODOS plantillas elásticas y transpirables y suelas de caucho natural.

– No es aconsejable usar botas ni botines en esta época porque el cierre al tobillo acumula el calor en el pie, es mejor optar por zapatos bajos, por debajo de los maléolos (huesos laterales del tobillo). Pero optar por unas sandalias puede ser una terrible elección en las horas de más frío… Un punto intermedio será lo más adecuado: unos mocasines de serraje, una manoletina con medias, unas zapatillas o sneakers ligeras con pinkies…

Zapatos de primavera para no pasar ni frío ni calor. El reto Thousand | Ni botas ni botines ni sandalias, mocasines

Hay que tener en cuenta que la piel de los pies en verano, cuando suele estar expuesta mucho más tiempo, está más “endurecida” y preparada para ligeros roces, pero, al comienzo de la primavera, después de 3 o más meses de permanecer tapada todo el día, está blanda y es mucho más delicada. Es aconsejable no estrenar zapatos sin calcetines nada más comenzar la primavera porque la posibilidad de llegar a casa con terribles rozaduras es infinitamente superior a si estrenamos esos mismos zapatos en medio del verano.

De modo que, además de los zapatos, hay que tener también mucho cuidado con los calcetines o medias:

– Los calcetines o medias deben estar hechos de fibras naturales ya que las sintéticas no transpiran y, además, mantienen la humedad y son fuente de hongos y bacterias, además de que pueden producir heridas o rozaduras en la piel húmeda, que se vuelve aún más delicada.

– En caso de optar por no ponernos ni calcetines ni medias, es fundamental que el calzado esté preparado para ello con un buen forro interior, transpirable y suave, y que la piel del mismo sea natural para que transpire y permita “respirar” al pie. Si se trata de zapatos nuevos, es mejor ponerse unas medias finas o unos pinkies hasta que se hayan usado varias veces. Igualmente, no está de más echar unas tiritas al bolsillo, por si acaso.

 

Es difícil acertar, de todos modos, así que lo mejor es tomárselo con calma, pronto llegará el calor del verano y hará más fácil la elección de ropa y calzado. Mientras tanto, siempre podéis echar un vistazo a nuestro catálogo Thousand de calzado para hombre, mujer, niño y bebé, confeccionado 100% con materiales naturales y transpirables, con suelas de caucho natural, forros y plantillas perfectamente ventilados e incluso, con tratamiento antifúngico. En Thousand, la calidad es una prioridad. La mejor opción para no pasar ni frío ni calor, al menos en los pies.