Cómo elegir zapatos para el colegio. 10 consejos para comprar calzado escolar

Estamos a punto de comenzar el curso escolar y ya que no estamos en Nueva Zelanda, Australia o algunos coles de Inglaterra (donde es habitual que los niños pasen toda la jornada escolar descalzos, tanto en las aulas como en las actividades deportivas, como pudimos ver en este post), vamos a centrarnos en el tipo de calzado escolar en el que van a pasar metidos tantas horas al día durante tantos meses. La vuelta al cole implica muchas compras, algunas más fáciles que otras. Los libros de texto no los elegimos, pero la ropa y los zapatos para el colegio sí. Es importante protegerles del frío y los golpes, pero también lo es cuidar su salud, por eso hemos preparado una serie de consejos para elegir zapatos para el colegio adecuados.

 

Elegir zapatos para el colegio. Niños descalzos en primaria, Inglaterra | Thousand Shoes

Cómo elegir zapatos para el colegio para niños y niñas

 

Como explicábamos en nuestro post anterior sobre la enorme responsabilidad de elegir zapatos para el colegio, el niño se va a pegar muchas horas con ellos y va a realizar multitud de actividades con el calzado escolar, así que tiene que protegerle adecuadamente, pero también es indispensable que permita el movimiento de las articulaciones del pie. Se deben respetar la fisiología, la biomecánica y en definitiva la lógica del cuerpo humano, sobre todo cuando no existen deformidades ni patologías que puedan explicar otro tipo de calzado correctivo, que en todo caso tiene que ser recetado por un podólogo.

Obviamente, esto implica que, por mucho que suponga un enorme ahorro y una gran comodidad, nunca se deben usar zapatos de segunda mano. No vale que sean de un hermano mayor, que sepamos que son de confianza, que nos costaran “una pasta” en su momento, o que sean muy bonitos; ninguna excusa es válida para someter al pie de un niño a una postura que no es la natural en él. Cada persona tiene una forma de pie y una manera de apoyarlo que es única, eso no implica que una manera sea mejor o peor, sólo significa que cada uno somos diferentes. Por eso, si usamos un zapato que ya se adaptó a otro pie, estamos forzando a nuestro pie a adaptarse a la pisada del usuario anterior de este calzado. Esto en el caso de un adulto puede resultar en alguna dureza o molestia, en el caso de un niño puede ocasionar consecuencias más graves al estar en pleno proceso de desarrollo.

 

10 consejos para elegir zapatos para el colegio

 

1- Tiene que ser de piel natural y transpirable. Los niños no paran quietos y sudan mucho, por lo que el zapato tiene que permitir la evaporación de la transpiración. Además, la piel de los niños es muy delicada y no puede pasar todo el día sin poder respirar o en contacto con materiales sintéticos y tintes cargados de químicos tóxicos porque puede tener consecuencias muy graves para su salud. Hay que elegir zapatos para el colegio confeccionados en pieles naturales tratadas con tintes al agua, respetuosos con su delicada piel, son las más adecuadas porque evitan que con la humedad y el recalentamiento se produzcan reacciones adversas.

 

2- Las plantillas y forros deben ser transpirables. Además del material exterior, el interior es igualmente importante para la respiración de la piel. Existen muchos zapatos en el mercado que cuentan con forros tratados para ser antibacterias y fungicidas, pero hay que tener cuidado y elegir calzado fiable y de calidad. Se han dado casos de zapatos baratos tratados con pesticidas, y eso es peligrosísimo porque la piel absorbe esos químicos, que pasan al organismo, pudiendo causar todo tipo de problemas de salud. Thousand sólo usa forros interiores confeccionados con piel y fibra transpirables y sus plantillas acolchadas extra-látex incluyen un tratamiento antimicrobios apto para niños y bebés. La plantilla, además, debe ser acolchada para acomodarse a la anatomía del pie y amortiguar la pisada.

 

3- Han de proporcionar un correcto ajuste, permitiendo el libre movimiento de las articulaciones y la musculatura del pie. Es fundamental que el pie no “baile” dentro del zapato para evitar rozaduras, pero también para que esta sensación de inestabilidad no afecte a la pisada o a la postura, lo cual puede ser muy peligroso en niños que están creciendo. Para ello lo mejor es elegir zapatos para el colegio que cuenten con algún sistema de ajuste como hebillas, cordones o velcros. Estos últimos además ofrecen al niño un mayor autonomía al ser más fáciles de ajustar, pero tampoco hay que dar por sentado que el niño es un inútil incapaz de abrir una hebilla, todo es cuestión de enseñarles con un poco de paciencia.

 

4-La forma del calzado tiene que respetar el movimiento natural del pie. El zapato debería dejar libre la articulación del tobillo para que ésta trabaje correctamente y la puntera ser suficientemente ancha como para acoger con holgura los 5 dedos apoyados sobre la suela, sin montar unos sobre otros. Para proteger el pie, la puntera y el talón deben contar con un mínimo refuerzo, pero no tiene que ser excesivo porque entonces limita el movimiento del pie.

 

5- La horma debe ser recta. ¿Qué significa esto? Que el zapato debe estar correctamente confeccionado, y esto es mucho más importante de lo que parece porque de ello depende la correcta alineación de los huesos y músculos del cuerpo del niño. Para saber si la horma es recta, traza una línea entre la parte central del talón y la de la puntera. Si la línea se tuerce o se aleja mucho del centro de la suela, es que el zapato no está bien alineado. Las hormas desiguales son frecuentes en calzado muy barato fabricado en serie y sin controles de calidad, así que hay que tener mucho cuidado a la hora de elegir zapatos para el colegio. Thousand confecciona su calzado de manera artesanal, cosido a mano y todos los zapatos pasan por diferentes controles de calidad durante el proceso de fabricación.

 

Elegir zapatos para el colegio. La importancia de una horma recta | Thousand Shoes

 

6- Deben ser flexibles y firmes a un tiempo. Un zapato demasiado blando no protege el pie del niño de golpes o torceduras, pero si es demasiado rígido es aún más perjudicial al impedir que los dedos se doblen adecuadamente y la planta se estire y encoja con soltura. La suela ha de poder doblarse con las manos sin tener que hacer mucha fuerza, pero tiene que tener la suficiente firmeza para recuperar su forma al soltarla.

 

7- La suela tiene que ser de goma antideslizante. Los niños corren y saltan a todas horas y bajo cualquier circunstancia climática, de modo que es fundamental que no corran el riesgo de resbalar al pisar sobre mojado. Algunos zapatos de vestir llevan todavía suela de cuero, lo cual estaba de moda hace muchos años, pero hoy en día se ha dejado de usar este material para los niños porque, por muy transpirable que sea, puede resultar muy poco seguro. Elegir zapatos para el colegio adecuados es más importante que comprar zapatos “de foto”.

 

Elegir zapatos para el colegio. Suelas antideslizantes | Thousand Shoes

 

8- Las botas o botines para el invierno deben ser flexibles y permitir que el niño ande con naturalidad. De un tiempo a esta parte se ha extendido la idea de que en el calzado infantil el talón debe sujetar el pie, que el tobillo debe quedar firme… pero no se piensa que uno no puede ir tantas horas agarrotado dentro del calzado. Cada vez más se tiene en cuenta esto a la hora de fabricar calzado para niños y bebés porque durante mucho tiempo se ha priorizado la protección a la mecánica natural del andar y eso puede ser muy perjudicial puesto que un tobillo demasiado sujeto no se torcerá, pero tampoco va a desarrollar su flexibilidad ni va a fortalecerse correctamente. Tampoco deben ser muy pesadas, recordemos que son niños y estar haciendo “levantamiento de bota” todo el día no es lo más adecuado para sus piernas y lumbares. Como decía el famoso fisioterapeuta y experto en pies Philippe Souchard, “¿Por qué nos empeñamos en calzar a los niños con botas de esquí?”. ¡Así no sólo no los estamos protegiendo, los estamos perjudicando!

 

9- Las zapatillas deportivas son un calzado muy cómodo y fácil de combinar, pero no se debe nunca abusar de ellas. Como su propio nombre indica, son para hacer deporte y han de ceñirse al uso para el que fueron diseñadas. Actualmente los podólogos observan multitud de atrofias y lesiones debido al abuso de zapatos deportivos por parte de los niños. Hay que elegir zapatos para el colegio que ajusten bien al pie porque, para la práctica deportiva, el pie debe quedar firmemente sujeto para evitar lesiones. Lo más adecuado son los cordones o los velcros. La suela tiene que ser muy flexible y amortiguar los golpes. La piel más adecuada es el cuero o la loneta de algodón 100% porque son las más transpirables y además, fácilmente lavables. No hay que comprar nunca zapatos de plástico para los niños, por mucho que tengan dibujados sus personajes favoritos o lleven lucecitas o algún otro complemento “molón”. Los zapatos no son un juguete.

 

10- Elegir bien la talla. Coger una talla de más “para que les duren todo el año” es un error frecuente y muy grave. Es fundamental elegir zapatos para el colegio de la talla adecuada. Para ello, lo mejor es comprar los zapatos a última hora de la tarde (cuando el pie está más hinchado) y llevar en el bolso o bolsillo un par de calcetines de los que usarán el resto del año, aunque ahora sea verano y lleven sandalias. Para saber cuál es su talla, hay que calzar ambos pies, poner al niño de pie y comprobar que cabe un dedo entre el talón y el zapato, echando el pie hacia la puntera del mismo. Es muy importante pedirle al niño que camine un buen rato, que salte, que acelere y que frene… normalmente, de todo el larguísimo proceso de la compra, esta será la parte a la que más fácilmente se apunte el niño aburrido. Sólo así veremos si el zapato ajusta correctamente, si no aprieta por ningún sitio, ni le roza los dedos por delante.